Fin de
semana largo. Esta situación la quieren hacer pesar contra la huelga en la
Universidad de Sonora, pues desde un día anterior soltaron el rumor de que algo
grueso podría pasar con el STEUS. Por lo pronto, el desayuno esperado, después
de tanto borrego suelto, fue el desplegado que pagó la administración universitaria en algunos
periódicos estatales, para tan sólo informar que retiraban las propuestas que
habían hecho el pasado 30 de abril.
Esta
decisión del rector de la universidad provocó lo contrario de lo que esperaba. Al
retirar las propuestas que había hecho, de inmediato se interpretó en su
verdadero contexto político y social, el de meter la huelga del STEUS en el ajo
político electoral. Lo más grave del asunto, es que el principal sospechoso de
meter esta fiesta en una huelga de carácter laboral de los trabajadores
universitario, es la propia administración de la institución.
Obviamente,
lo que se destaca, son los personajes que saldrían beneficiados de este
conflicto que está traspasando las barreras universitarias. Y en especial, los
personajes que saldrían perjudicados por una huelga que se quiere prolongar
para objetivos de la sucesión gubernamental del 2015 en Sonora.
Empezando
por los segundos, obviamente que los personajes del PAN serían los más
perjudicados, pues la figura más cuestionada en este contexto sería el
gobernador panista de Sonora, pues a él se le achacaría la presumible
incapacidad para resolver una huelga en la máxima casa de estudios de Sonora.
Los
beneficiados, obviamente, serían los que nacieron en el municipio donde nació
el actual rector de la Universidad, los llamados del yaqui power. Es decir, los
que pudieran incluso estar auspiciando este conflicto son los agrotitanes del
grupo cajeme, al que pertenece el ex gobernador de Sonora, el señor José Eduardo Robinson Bours Castelo.
Ellos son
los que han financiado los movimientos sociales que confrontan al gobernador
panista, como es el movimiento contra el acueducto Independencia, el bloqueo de
la carretera de 4 carriles, entre otros, como bien pudiera ser, la actitud que
encierra el rector, para estar provocando sistemáticamente al STEUS, a fin de
que estalle la huelga que existe hasta la fecha.
Por el
gobierno de Guillermo Padrés, se ha
adoptado una actitud serena contra la huelga de los trabajadores universitarios.
La visita del gobernador a la guardia del STEUS el día que inauguró el puente
deprimido, fue con el objetivo de mandar el mensaje que él no es el de la
bronca contra el sindicato universitario. Incluso, los funcionarios del
gobernador, como el secretario de trabajo y el de gobierno han dejado claro que
por dinero no se debe parar la universidad.
Pero el que
no quiere encajar en esa negociación es el rector, porque a pesar de que la
Universidad tiene el respaldo económico del gobierno estatal para sortear las
demandas laborales del STEUS, la administración se niega a hacer un
planteamiento serio y cuando logra hacer alguna propuesta, ahora las retira
como si el dinero que tiene la institución saliera del bolsillo del rector.
En términos
generales, la actitud de las autoridades universitarias se encuentra más allá
de lo aberrante, porque se atreve a poner en riesgo el semestre de alrededor de
40 mil estudiantes universitarios.
Nos
encontramos en un largo fin de semana, donde las autoridades universitarias han
soltado el rumor hasta de que puede intervenir la fuerza pública en la
Universidad. Es más, en su comunicado, la administración pide actuar a las
autoridades como si el movimiento de huelga del STEUS fuera un acto delictivo.
Por lo
pronto, la solidaridad con el STEUS se reactivó. El congreso del estado abordó
el tema universitario a través del diputado Carlos Navarro y las organizaciones
sindicales se han hecho presentes en la huelga.
La
solidaridad de algunas organizaciones no se hizo esperar





